Este 1 de
mayo, Día Internacional de la Clase Trabajadora, creemos que es un buen
momento para parar y reflexionar sobre lo que está ocurriendo en Avanade
y sobre el papel que juega -o debería jugar-, la Representación Legal de los
Trabajadores (RLT).
A lo largo de
los últimos meses hemos asistido a despidos sin transparencia, a
procesos de reorganización y absorción decididos de forma unilateral, a
retrasos en materias clave como el Plan de Igualdad y a negociaciones en las
que la empresa marca el paso y el margen de la plantilla se reduce cada vez
más. Nada de esto ocurre de un día para otro: es el resultado de decisiones
acumuladas y de la falta de límites reales.
El 1 de mayo no
va solo de recordar derechos conquistados en el pasado, sino de entender que
los derechos cuando no se defienden adecuadamente, se pierden. Cada vez que
se acepta un despido sin criterios claros, cada vez que se firma un acuerdo que
empeora condiciones, cada vez que se mira hacia otro lado ante una decisión
unilateral, se abre la puerta al siguiente recorte.
Por eso es
fundamental qué tipo de comité de empresa queremos y como debemos exigir que
actúe. No basta con que exista formalmente: hace falta un comité fuerte,
activo y dispuesto a actuar, que pida explicaciones, exija información y
limite las decisiones de la empresa cuando van en contra de la plantilla. Sin
ese contrapeso real, la empresa actúa sin frenos y los trabajadores quedamos
desprotegidos.
Ese papel
es especialmente necesario ahora, con varios frentes abiertos que
requieren una representación sindical que actúe:
- En el plan de Igualdad, parado y sin avances.
- En el registro retributivo, con atrasos de
hasta 3 años que impide detectar desigualdades.
- Los despidos de New Horizon y Corporate Functions,
sin un control debido a acuerdos firmados que no ponen límites.
- La absorción progresiva por parte del grupo
Accenture, que estamos viviendo.
- La degradación de la atención a todos los compañeros
de Avanade con la externalización y drástica
reducción de RRHH.
- La implantación de los desplazamientos horarios en jornada intensiva y un acuerdo de compensación
que tiene múltiples carencias.
En un contexto
como el actual, la representación sindical no puede ser decorativa.
Tiene que ser útil, incómoda cuando hace falta y capaz de actuar cuando es
necesario.
Por eso, este 1
de mayo queremos invitar a la plantilla a reflexionar sobre qué modelo de
representación necesitamos actualmente y para los próximos años. Porque lo
que está en juego es la capacidad real de defender nuestros derechos frente
a una empresa que toma decisiones cada vez más unilaterales.
Creemos que este
llamamiento también debe dirigirse al conjunto de las fuerzas sindicales, de
TODOS LOS CENTROS DE TRABAJO. El momento actual exige algo más que
presencia formal o declaraciones: exige acción y coherencia para poner
límites a las decisiones unilaterales de la empresa. Animamos al resto de
sindicatos a situarse en esta línea junto con CGT y a utilizar las
herramientas sindicales y legales disponibles para defender los derechos de la
plantilla, porque sin una respuesta firme y coordinada, la empresa seguirá
actuando sin contrapesos reales.
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