viernes, 20 de febrero de 2026

DESPIDOS AVANADE CORPORATE FUNCTIONS: PREOCUPACIÓN POR SU IMPACTO SOBRE LAS MUJERES Y FALTA DE TRANSPARENCIA


Avanade Spain ha comunicado el despido de 13 personas en Corporate Functions y ha ejecutado ya varios de ellos.

Tras las reiteradas solicitudes de la RLT, finalmente una persona ha sido reubicada, algo que desde CGT venimos reclamando desde el inicio del proceso como alternativa prioritaria al despido. Conviene además señalar que, en este caso, la persona finalmente reubicada había recibido previamente la carta de despido, decidiéndose su reubicación con posterioridad. Este hecho pone de manifiesto que existían alternativas reales al despido, y evidencia una forma de actuar en la que primero se despide y después se valoran otras opciones, lo que cuestiona seriamente la justificación y la necesidad de las extinciones comunicadas.

A la hora de analizar los despidos, los datos conocidos hasta el momento generan una preocupación legítima desde el punto de vista de la igualdad. De las 13 personas despedidas, 12 son mujeres, lo que supone que el 92,3 % de los despidos ejecutados han recaído sobre mujeres.

Este dato resulta especialmente relevante cuando se analiza el contexto general del proceso. En el listado de personas potencialmente afectadas por el despido, compuesto por 66 personas, 46 son mujeres y 20 hombres, lo que supone aproximadamente un 69,7 % de mujeres y un 30,3 % de hombres. La diferencia entre la composición del colectivo afectado y el impacto real de los despidos ya ejecutados evidencia un efecto claramente desproporcionado sobre las mujeres.

Desde CGT no afirmamos automáticamente la existencia de una discriminación, pero sí señalamos con claridad que estos datos obligan a extremar la transparencia y el control sindical, máxime cuando la empresa hasta el momento se niega de manera injustificada a facilitar información agregada y anonimizada sobre la posible existencia de personas con especial protección frente al despido entre las afectadas.

Esta negativa vulnera el derecho de información de la RLPT (Representación Legal de las Personas Trabajadoras) en la comisión de igualdad e impide verificar si las decisiones empresariales están respetando los principios de igualdad y no discriminación, pudiendo estar ocultando una discriminación directa o indirecta por razón de género.

A todo ello se añade un hecho objetivo que no puede ignorarse: los despidos ejecutados hasta la fecha se han producido exclusivamente en los centros de Madrid y Málaga, precisamente aquellos en los que se firmó el acuerdo de despidos. No se ha producido ningún despido en el centro de Barcelona, donde dicho acuerdo no fue suscrito.

Este hecho refuerza la preocupación de CGT sobre el papel que ha jugado la firma del acuerdo como elemento habilitante para ejecutar los despidos, confirmando que no se trataba de un mero marco teórico, sino de una herramienta que ha facilitado su aplicación práctica y ha tenido consecuencias reales para la plantilla.

Desde CGT reiteramos que:

  • Las medidas alternativas al despido deben ser prioritarias.
  • Los criterios de afectación deben ser claros, objetivos y verificables.
  • La RLPT debe disponer de toda la información legalmente exigible.
  • Las decisiones empresariales deben respetar de forma efectiva los principios de igualdad y no discriminación.

CGT seguirá vigilando, denunciando y actuando sindical y jurídicamente para defender los derechos de toda la plantilla, frente a procesos opacos, decisiones unilaterales y acuerdos que facilitan despidos sin las debidas garantías.

 

miércoles, 4 de febrero de 2026

DEFENDER A LA PLANTILLA O FIRMAR DESPIDOS ESE ES EL DEBATE SINDICAL EN AVANADE

 

Tras el comunicado difundido por la sección sindical de UGT Málaga celebrando la sentencia y el acuerdo de despidos, desde CGT consideramos necesario dirigirnos a la plantilla. No para entrar en una guerra de comunicados, sino para abrir una reflexión colectiva sobre una cuestión de fondo que va mucho más allá de una sentencia concreta: qué modelo sindical queremos frente a los despidos y la pérdida de derechos.

CGT respeta las resoluciones judiciales, aunque no comparta su contenido. Por ello, y como derecho jurídico plenamente reconocido, recurriremos la sentencia ante el Tribunal Supremo. Recurrir no es una “pataleta” ni un gesto propagandístico: es una herramienta legal prevista en nuestro ordenamiento jurídico para defender derechos colectivos cuando existen interpretaciones discutibles, como demuestra el hecho de que el propio Ministerio Fiscal coincidiera con la posición defendida por CGT.

Más allá de titulares triunfalistas, creemos necesario plantear una pregunta clara a toda la plantilla:

¿Qué sindicalismo queremos en Avanade?

¿Un sindicalismo que defienda los derechos de toda la plantilla y trate de garantizar que cualquier proceso de despido se ajuste estrictamente a la ley, protegiendo también a quienes quieren conservar su puesto de trabajo?
¿O un sindicalismo que firma acuerdos como el actual, que permiten despedir a todo Corporate Functions, sin límites claros, sin criterios cerrados y con un margen amplísimo para que la empresa decida a quién despide y cuándo?

Entendemos que haya personas a las que, por motivos personales o profesionales, les pueda convenir una salida. También sabemos que en estos casos hay trabajadores que preferirían ser despedidos si la alternativa es una incertidumbre que no se sabe cuánto va a durar. Pero el papel de un sindicato no puede ser pensar únicamente en quienes quieren irse, sino defender también —y especialmente— a quienes quieren quedarse, a quienes se quedan desprotegidos ante un despido y defender sobre todo que no se hagan despidos sin justificar, arbitrarios y evitar que se normalicen acuerdos de despido que pueden afectar a toda la empresa.

Porque no olvidemos lo esencial:
este acuerdo no limita los despidos, no ha sido justificado por la empresa, no acota el número de personas afectadas, no define con claridad las áreas ni define de ninguna forma los criterios de despido, y da cobertura a la empresa para despedir a todo un colectivo. Defender esto como una “victoria sindical” es, como mínimo, profundamente preocupante.

CGT seguirá defendiendo un sindicalismo coherente, colectivo y basado en derechos, aunque eso suponga ir contracorriente, asumir conflictos y recurrir sentencias cuando lo creemos necesario. Otros podrán sentirse orgullosos de haber firmado un acuerdo que da la victoria a la empresa, blinda su estrategia y le permite ejecutar despidos con una cobertura amplia y cómoda.

Desde CGT no compartimos ese orgullo. Y pedimos una reflexión honesta, tanto a quienes defienden este acuerdo como al conjunto de la plantilla:

¿A quién beneficia realmente este modelo sindical y este tipo de acuerdos?